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El sexo y la salud. Medicina y sexualidad

Area de Información Básica -

El sexo es parte constitutiva fundamental de la persona humana. Es uno de los impulsos básicos como el dolor y el hambre. Por lo tanto, está en el centro de la escena del acontecer cotidiano y es uno de los ejes del desenvolvimiento social existencial.
De lo antedicho se desprende que, sin una sexualidad satisfactoria, no se logra plenitud vital, ni marco adecuado para una salud fí­sica, psí­quica y social...
La sexologí­a cí­nica tuvo un gran desarrollo en los últimos años, y constituye un área especializada, a la cual se accede, por ahora, solamente a través de estudios de post-grado, ya que aun no se enseña como materia en las escuelas de medicina; por ello, los profesionales de las ciencias de la salud, no tienen una formación suficiente al respecto y hay un público cada ve más informado y decidido a enfrentar y solucionar sus problemas de í­ndole sexual. Citando al Doctor J.C. KUSTNEZOF

"Siempre ha existido la necesidad de aliviar el sufrimiento, el dolor, la ansiedad causada por la presencia de un problema sexual, tanto en el individuo como en la pareja. Pero, simultáneamente, el ocultamiento, la vergí¼enza, la ignorancia en general y de los profesionales en particular, puede llegar a extenderse durante años.
Los pacientes se sienten avergonzados y ansiosos. Ignoran donde y con quien consultar. Recurren a revistas de divulgación, asisten a programas televisivos, leen libros de autoayuda. Todos, invariablemente todos, creen que su problema es único y que solo a él (o ella) le ocurre esto.
Aceptar tener un problema sexual sigue siendo un durí­simo golpe al orgullo personal. Se siente como que al escuchar el problema, el profesional se burlará de él o le dirá que no tiene ninguna importancia. Es necesario comprender que, a diferencia de cualquier otro sí­ntoma o queja, el problema sexual tiene una carga emotiva que toca aspectos emocionales ocultos o muy sensibles de la vida de una persona. Los profesionales de la salud, suelen sentirse inhibidos de interrogar a los pacientes sobre áreas de la sexualidad, porque creen estar invadiendo territorios prohibidos o vedados. Si a esto agregamos la falta de conocimientos cientí­ficos sobre el tema, tendremos un cuadro donde se entremezclan la sensación de incompetencia - por parte del profesional - y la incomodidad y el desamparo por parte de quien necesita consultar.
Todos los datos apuntan a señalar que, desde hace décadas, las personas se ven afligidas mucho más por problemas sobre las relaciones sexuales (maritales o no), que por ningún otro aspecto de la vida. Hoy sabemos que en tres de cuatro casos de falla de armoní­a en la pareja - de cualquier edad o condición socio- económica-, existe un problema de í­ndole sexual.
Hoy - felizmente - la consulta por algún problema de origen sexual es más frecuente. Así­ como también se constata, que el paciente se turba menos que el profesional. El sexo, el erotismo en general, ya no es un tema prohibido, no se trata yá de temática pecaminosa, que pueda desembocar su confesión, en castigos públicos en la hoguera como la historia que la Edad Media revela.
La gente está interesada en la Educación Sexual, en como y cuando hablar de sexo a los hijos, que hacer frente a determinados problemas de los adolescentes, como comportarse cuando las parejas jóvenes usan la casa propia para encontrarse y hacer el amor. Hay preguntas
- aunque cueste creerlo aún- sobre la masturbación, tanto masculina como femenina, la Homosexualidad, la prevención de las enfermedades y el SIDA en particular. La frecuencia de las relaciones sexuales a diferentes edades. La posibilidad de tener relaciones sexuales cuando se tienen determinadas enfermedades: Hipertensión arterial, insuficiencia cardí­aca, psoriasis, reumatismo, hipertrofia prostática, tumores malignos, etc. Consultas sumamente frecuentes sobre las medicaciones que tomamos por diferentes afecciones, el tabaco que consumimos y el alcohol en sus diferentes formas. La gente sigue preguntando por el tamaño peneano, la satisfacción que puede resultar de ello y por el orgasmo clitorideano o vaginal.
Una serie de preguntas están relacionadas con el dolor durante la penetración coital, o el miedo a tener relaciones sexuales. Hay toda una inmensa franja de la población, muy preocupada por los problemas de eyaculación precoz; en las parejas jóvenes por un problema de falta de información, en la gente adulta, porque se encuentra generalmente asociada con problemas de rigidez peneana. El alivio y en muchos casos la cura de los problemas eréctiles, ha llevado a muchí­simos hombres y parejas a consultar en las últimas décadas. La aparición de sustancias fácilmente administradas en los cuerpos cavernosos peneanos, y últimamente la aparición de medicamentos administrados por ví­a oral, devolviendo la circulación sanguí­nea a los operados cardí­acos o gástricos así­ como a los prostáticos, ha influido en cambios de actitud del varón y la mujer en relación al ví­nculo sexual. Y esto- a su vez - presiona sobre los profesionales a informarse, a realizar cursos, y ponerse al dí­a con medicamentos, asesoramiento especializado y Psicologí­a de parejas.